Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Arte, de Yasmina Reza

El pasado sábado me decidí a ver Arte, obra de la que había oído cosas tan lapidarias -del tipo “la obra de autor vivo más representado en la historia del teatro mundial”- que me resistía un poco (el Guinness llevado al mundo de la cultura da mucha pereza). Y por un momento me arrepentí de la decisión, al comprobar que el público que llenaba la sala rompía en carcajadas ya en el instante cero, justo cuando el personaje más racional -Marcos- iniciaba su monólogo.

Esa risa desmedida fue, sin duda, lo peor de la noche. La autora, Yasmina Reza, ha creado un argumento intenso y creciente, despojado de todo distractor escenográfico, pero difícilmente pudo prever la intervención de un público que, azuzado por la vis cómica de los actores, riera sin parar con o sin motivo aparente. Y lo peor es que algún actor sucumbió a la presión ambiental y trató de avivar las risas con pequeñas sobreactuaciones, exactamente lo más inapropiado para una trama centrada en lo esencial y de estética minimalista. Pero dejando a un lado la aportación espontánea del público y ese histrionismo innecesario, la obra me pareció intensa en su sencillez.

A las personas nos encantan los estereotipos, y los personajes de esta obra lo son en estado puro; fórmulas listas para usar: Marcos, un ingeniero lúcido, hiperracional y crítico hasta la aspereza; Sergio, un esnob -“hombre de su época”, en sus propias palabras- obsesionado por la modernidad, la moda y las tendencias hasta el punto de arriesgar su patrimonio, e Iván, un superviviente refugiado bajo un cómodo disfraz de pusilánime, cuya principal habilidad es eludir cualquier conflicto y amoldarse como una ameba a toda circunstancia.

Mientras los personajes iban desvelando su compleja personalidad, era inevitable ir encajando a amigos y conocidos en los estereotipos que presentaban, porque nada ofrece más seguridad que etiquetar a alguien y catalogarlo en nuestro archivador: Fulano es como Sergio y Mengano es clavado a Iván. Pero a pesar de las risas facilonas, provocadas seguramente por esa sensación de superioridad que da ver etiquetado al otro, pronto empecé a medirme yo mismo frente a los estereotipos representados, y descubrí que esto ya no era tan sencillo. A ratos yo era Marcos: ácido, antitético, asertivo y aplastante en su lógica racional. Otras veces me descubría en el papel de Sergio, corriendo tras el tren de la modernidad sin meditar dónde querría que me llevara; e incluso, me veía en el escurridizo Iván, bordeando obstáculos y actuando de bisagra entre mundos irreconciliables.

Pronto descubrí que los estereotipos representados no eran tres modelos de clasificación, sino tres mundos que luchan sin cuartel dentro de cada uno de nosotros, logrando un liderazgo dinámico y efímero, en transición permanente. En cada uno de nosotros luchan a muerte un técnico y un creativo, y media entre ellos un ser camaleónico, con instinto de supervivencia, para evitar que se destruyan entre sí. Somos, por tanto, personajes en cambio permanente, con muchas más incoherencias de las que nos confesamos. Pero también son así todas las personas que tendemos a encasillar en nuestra biblioteca de estereotipos. Son, como nosotros mismos, el resultado de una competición interna entre la razón y la emoción, la ciencia y el misterio, lo concreto y lo trascendente.

Por tanto, nada más reduccionista y estúpido que un estereotipo. Etiquetar una realidad en permanente cambio es, además de absurdo, el camino más directo para engañarnos a nosotros mismos.



escrito el 29 de marzo de 2010 por en General

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2 Comentarios en Arte, de Yasmina Reza

  1. naostal | 19-04-2010 a las 11:15 | Denunciar Comentario
    1

    Un aplauso a Ariadna por su comentario (sin que suene a facilón) Coincido en la complejidad de los caracteres de las personas y su capacidad de cambio. Sin embargo, también creo cierto que unas personas tienden mucho más a un extremo que a otro, sin llegar a lo caricaturesco de un estereotipo, por supuesto.

    También destacaría la obra como reflexión sobre la amistad y en especial los triángulos de amigos y las relaciones especiales que se dan en ellos.

  2. Meme | 03-06-2013 a las 9:18 | Denunciar Comentario
    2

    Carlos Hipólito, Flotats y JM Pou, Tres grandes que hicieron Arte
    Más que sublime, siento que hayas tenido que ver una cutrez

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