Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Hace falta más discriminación positiva en matemáticas y ciencias

Las “cajas rojas” de la reforma LOGSE, repletas de orientaciones pedagógicas y metodológicas, advertían de la necesidad de evitar la discriminación de las niñas en las clases de matemáticas y ciencias. Recuerdo que esta advertencia me pareció tan extravagante que me puse a buscar alguna justificación lógica, y no me costó mucho encontrarla. Eran pequeños detalles, pero a pesar de que el profesorado era mayoritariamente femenino, descubrí una asimetría favorable a los alumnos varones. Por ejemplo, al asignar un sobresaliente a un alumno en una evaluación que yo dirigía como tutor, el comentario fue. “Es muy inteligente”. Pero cuando el sobresaliente fue para una alumna, el comentario cambió: “Es muy trabajadora”. Y no fue algo casual. Los atributos constante, esforzado, tenaz eran habitualmente asignados a las chicas, y los de brillante, original, creativo eran para los chicos. Así que por pura y simple aplicación del Efecto Pigmalión, las chicas llevaban claramente las de perder.

Con el tiempo, los manuales escolares se han ido llenando de mujeres piloto, cirujanas, astrónomas e ingenieras y de hombres recepcionistas, maestros, enfermeros y bibliotecarios. Pero no parece suficiente. Un estudio reciente –Beyond Bias y and Barriers: Fulfilling the Potential of Women in Academic Science and Engineering– ha vuelto a recordar que los estereotipos sociales condicionan el rendimiento académico de las mujeres en las áreas científico-técnicas y alimentan su rechazo hacia carreras de matemáticas, físicas o ingenierías. Según el estudio, de The National Academies,  los estereotipos negativos hacen que los profesores, subconscientemente, tiendan a infravalorar a las chicas en estas áreas y a sobrevalorar a sus compañeros varones, lo que lleva a una reducción de las expectativas en las chicas y a reducir su nivel de rendimiento.

¿Y cuál es el impacto de subestimar las competencias de las chicas? Para averiguarlo, los investigadores seleccionaron a 200 mujeres con grandes dotes para las matemáticas y formaron dos subgrupos. Al primero le informaron de su participación en una investigación sobre su rendimiento en matemáticas, y al segundo, por el contrario, le dijeron que iban a investigar por qué los hombres eran superiores en matemáticas a las mujeres. El resultado fue “de libro”: el primer subgrupo superó su nivel de rendimiento inicial en, aproximadamente, un 10%, mientras que el segundo bajó un 10 %.

Es decir, que si queremos estimular la aportación de las mujeres en los ámbitos científicos y técnicos habrá que hacer mucha discriminación positiva desde las aulas, los libros y los medios. Hay que construir, entre todos, el mensaje de que “la ciencia es cosa de chicas”.



escrito el 15 de Enero de 2010 por en General

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  1. 1

    […] como esta. Si queremos más mujeres científicas necesitamos una apuesta decidida desde el colegio (discriminación positiva) y un sistema de becas pre y posdoctorales de calidad. Y sobre todo construir una imagen moderna […]

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