Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

No hablemos de propiedad intelectual, sino de remuneración justa

Interesante confrontación sobre el valor de lo digital la mantenida en el País entre Rodríguez Ibarra, ex presidente de Extremadura, y el escritor Antonio Muñoz Molina.

Rodríguez Ibarra abrió el fuego, con munición demagógica incontestable del tipo “¿por qué pagar si puede ser gratis?” basada en dos argumentos básicos:

  1. Negación de la propiedad intelectual: “Sus creaciones no surgieron de la nada, puesto que unieron dos cosas que ya existían y que, antes que ellos, alguien inventó.” “¿Cuáles son los derechos que me corresponden como autor de un escrito que es la consecuencia de la influencia de miles de escritos y reflexiones? ¿Entre cuántos tendría que repartir mis derechos de autor?”
  2. Diferenciación entre lo digital y analógico: “Me he pasado por una frutería a comprar dos kilos de naranjas; [el frutero]  me ha servido lo que le he pedido y he pagado religiosamente.”

Basta esta frase final para desarmar toda la argumentación. ¿Qué hubiera pasado si uno se marcha sin pagar los dos kilos de naranjas? Sin duda hubiera sido acusado de hurto y tildado de chorizo. ¿Por qué no se aplica lo mismo cuando se descarga una película o un libro sin pagar?

El error reside en centrar la argumentación sobre una cuestión tan sutil como la propiedad intelectual en vez de algo tan incontestable como la justa remuneración por el trabajo, que es aplicable tanto al ámbito analógico como al digital. Al equiparar ambos ámbitos en lo que tienen en común -el valor del trabajo- chirría la fórmula delirante que propone el señor Ibarra para resolver el problema de los derechos de autor, que consiste en “tomar como punto de referencia el importe de ingresos por compensación por copia privada que se ha recaudado con la legislación vigente en los últimos tres años y que esa cantidad sea garantizada por el Estado y repartida entre los creadores en función de los ingresos declarados por venta de sus obras en las respectivas declaraciones de la renta.” Estaría bien esta fórmula si se utiliza para compensar no solo a los creadores, sino también a los fontaneros, abogados, fruteros, arquitectos y, en general, a todos los profesionales autónomos y a los no funcionarios. Por ejemplo, cuando usted recurra a un fontanero o a un abogado no le pague, y que sea el Estado quien le compense en función de sus declaraciones a la renta del pasado. Pero ¿por qué no aplicó el señor Ibarra esta singular medida en sus largos largos largos años de presidencia extremeña? ¿O es un simple juego dialéctico para provocar desde su sillón de jubilado?

Precisamente este reenfoque de la propiedad intelectual desde el trabajo conecta con el artículo de Muñoz Molina. No comparto su forma, que roza la descalificación, pero sí su tesis final:

“No hay nada valioso que no sea fruto del trabajo de alguien. El señor Rodríguez Ibarra duda de que el derecho a la propiedad intelectual sea de izquierdas. Cabría preguntarle si, como socialista, considera que el trabajo merece o no ser remunerado con justicia.”



escrito el 7 de Enero de 2010 por en General


1 Comentario en No hablemos de propiedad intelectual, sino de remuneración justa

  1. jvtic | 09-02-2010 a las 10:20 | Denunciar Comentario
    1

    Es curioso, sobre todo cuando Rodríguez Ibarra publica libros y no lo hace con ningún tipo de licencia que permita su libre distribución ni el uso de dichas obras derivadas por terceras personas. (http://www.casadellibro.com/libros/rodriguez-ibarra-juan-carlos/rodriguez2ibarra32juan2carlos).

    Es la historia de siempre, y es que hay quien solo es capaz de ver la espiga en el ojo del vecino…

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