Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Augusto Ibáñez

FSM

Iconoclastas selectivos en las aulas

En las paredes de mi estudio cuelga, desde hace años, un gran retrato de Einstein, cerca de un óscar de plástico. No tengo una especial predilección por este físico, pero es un gran icono de la ciencia y por eso me lo regalaron. Tampoco soy aficionado al mundo de Hollywood, pero la inscripción de la base del óscar -“al mejor profesor”- justifica su presencia en la estantería.

A todos nos gusta rodearnos de iconos, e incluso llevarlos encima. Para algunos de nuestros alumnos son iconos las marcas que lucen en su ropa, y también lo son para los adultos que buscan esas marcas en objetos falsificados (camisas, relojes, bolsos…), valorando más la magia del logo que la calidad del propio objeto. Cuando grabábamos vídeos de experimentos con escolares, teníamos que advertir a los alumnos que dejaran en casa su camiseta favorita, porque de lo contrario era inevitable que la atención de la escena grabada se la llevara la calva de Homer Simpson, la silueta del Ché o el gran rótulo de Adidas. Iconos y más iconos.

camisetas

Quizá por eso hemos desarrollado una gran tolerancia a los iconos, tanta que suelen pasarnos desapercibidos. De ahí que me resulte tan fuera de lugar el debate sobre los crucifijos en los colegios. ¿Por qué molesta este icono y no los otros? ¿Levantaría protestas similares una foto de Einstein? ¿Y una de Gandhi? ¿Por qué molesta el icono del mayor pacifista de la historia? Los propios musulmanes tienen en Jesús a uno de sus grandes profetas. ¿A quién molesta entonces?

No es que defienda que se llenen las clases de crucifijos pero, con la que está cayendo, me parece ridículo perder energías en un debate tan sesgado. No me hablen de crucifijos sino de la escasez de dotaciones para laboratorios, de la necesidad de desdobles, de la insuficiencia de profesores de apoyo. Porque una vez que retiremos los crucifijos, ¿vamos a obligar a los alumnos de los centros públicos a ir uniformados para evitar que lleven camisetas de Simpson o de Guevara? Y en ese caso, ¿vamos a vigilar que no luzcan el cocodrilo su uniforme o que las deportivas no sean de marca?

Es grotesco dedicar nuestra energía a esta polémica en lugar de concentrar todo el esfuerzo en reducir el fracaso escolar y en elevar la calidad del sistema público. ¿Será que los políticos no ven los verdaderos problemas o es que no quieren que los veamos los demás? Solo así puedo entender esta manía de crear cortinas de humo para desviar la atención de lo que realmente importa.



escrito el 11 de Diciembre de 2009 por en General


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